jueves, 6 de febrero de 2014

Algunos perros se enamoran de la luna.

Me verás correr en la noche
buscando lagos 
donde se refleje el cielo
extraviarme de luz 
hasta que solo ojos brillen

Me enamoré.
Era hermosa.
Inalcanzable.

Llegué a dejarme devorar por el deseo
Desear hasta que lo salvaje se apodere
El deseo arde desde adentro.
Hay personas que fraguan conquistas
y lo logran, otras no.
Esas demás están a la espera
deseando,
ardiendo,
ardiendo internamente
hasta que la sangre sea espuma.

Esa espuma que es alimento de la noche
la creadora de sueños
ese instante de animalismo que nos posee.

Algunos perros se enamoran de la luna
y velan por ella, la acosan.
Yo soy de esos:
animales que se enamoran sin sentido,
que persiguen el deseo
hasta mojarse con la espuma.
Soy de los que persiguen sueños
y se estrellan contra el aire.
De los que aún ven la luna sin misterio
desnudándola
y queriéndola poseer.

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